Más allá de las calorías: la información bioquímica que le das a tus células cada vez que comes.
Durante años nos han enseñado a juzgar un plato de comida basándonos únicamente en un número: las calorías. Hemos creído que para mantener un peso saludable o mejorar nuestra energía bastaba con una simple ecuación matemática de sumar y restar energía. Sin embargo, la ciencia moderna nos demuestra que la alimentación es mucho más compleja y fascinante. En Olistik Gavà, bajo la visión integrativa de Liliana Chaves, aplicamos la nutrigenómica para entender que cada bocado que ingieres no es solo combustible, sino información bioquímica pura que dialoga directamente con tus genes.
El lenguaje de tus células: De la genética a la epigenética
Para entender este cambio de paradigma, primero debemos diferenciar entre genética y epigenética. Tu ADN es como el manual de instrucciones con el que naces; no puedes cambiarlo. Por otro lado, la epigenética es el conjunto de factores ambientales y de estilo de vida que deciden qué páginas de ese manual se leen y cuáles se ignoran. Aquí es donde entra en juego la nutrición epigenética.
Los nutrientes que consumes tienen la capacidad real de «encender» genes que promueven la salud y «apagar» aquellos que predisponen a la inflamación o la enfermedad. Por ejemplo, los polifenoles presentes en los frutos rojos o el sulforafano del brócoli actúan como auténticos mensajeros químicos. Cuando estos compuestos llegan a tus células, envían señales que activan las vías de desintoxicación hepática y reducen el estrés oxidativo. En resumen, la calidad de la información que le das a tu cuerpo a través de la comida determina, en gran medida, cómo se expresará tu biología en el futuro.
Los «interruptores» de salud en la consulta de Gavà
En nuestra práctica diaria en olistik.online, no prescribimos dietas restrictivas basadas en el conteo calórico. Además de generar frustración, restringir calorías sin atender a la densidad nutricional suele «encender» genes relacionados con el almacenamiento de grasa y la inflamación de bajo grado, ya que el cuerpo entra en modo de supervivencia.
En su lugar, Liliana Chaves y nuestro equipo se centran en incorporar alimentos que actúan como reguladores positivos. El Omega-3 procedente del pescado azul pequeño o las semillas de lino, por ejemplo, es uno de los antiinflamatorios naturales más potentes, capaz de silenciar las vías bioquímicas del dolor crónico. De la misma manera, la fibra prebiótica modula nuestra microbiota intestinal, la cual a su vez produce ácidos grasos de cadena corta que regulan nuestro sistema inmunológico y protegen nuestra barrera intestinal.
Consejo técnico de Liliana Chaves en Olistik Gavà: «Deja de contar calorías y empieza a contar nutrientes. Un producto ultraprocesado ‘bajo en grasa’ de 100 calorías le envía a tus células un mensaje de estrés e inflamación. Un puñado de nueces de 200 calorías le proporciona a tu cerebro los lípidos necesarios para reparar sus membranas. La información lo es todo.»
Un caso práctico: Cambiando el mensaje, transformando el cuerpo
Para ilustrar el poder de la nutrigenómica, recordemos el caso de un paciente que llegó a nuestro centro en Gavà con un estancamiento en la pérdida de peso, fatiga crónica y dolores articulares. Llevaba años consumiendo productos ultraprocesados etiquetados como «light» o «cero calorías», pensando que hacía lo correcto.
Al analizar su caso bajo el Método Olistik, detectamos que su alimentación, aunque baja en energía, era altamente proinflamatoria. Le estaba dando a su cuerpo un mensaje constante de alerta. Retiramos esos productos y basamos su alimentación en grasas saludables, proteínas de alta calidad y una gran variedad de verduras crucíferas (poderosos interruptores genéticos). En pocas semanas, además de perder el volumen estancado, sus dolores articulares desaparecieron. Al cambiar la información bioquímica, sus células dejaron de defenderse y empezaron a funcionar correctamente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
1. ¿Qué es exactamente la nutrigenómica y en qué se diferencia de una dieta normal?
La nutrigenómica es la rama de la ciencia que estudia cómo los nutrientes y compuestos bioactivos de los alimentos interactúan con nuestro genoma (nuestros genes). A diferencia de una dieta convencional, que suele enfocarse en el peso o las calorías, la nutrigenómica busca personalizar la alimentación para prevenir disfunciones crónicas y optimizar la expresión genética.
2. ¿Se puede «apagar» una predisposición genética a una enfermedad con la alimentación?
Sí, en muchos casos. Tener una predisposición genética (por ejemplo, a la resistencia a la insulina o a problemas cardiovasculares) no es una sentencia. Mediante hábitos de vida y una nutrición epigenética adecuada, podemos silenciar la expresión de esos genes, evitando que la enfermedad llegue a desarrollarse.
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