Mucho más que una molestia digestiva
Qué pueden indicar los gases sobre tu salud intestinal, emocional y metabólica
Tener gases no siempre significa que algo vaya mal. De hecho, los gases digestivos forman parte de la actividad normal de la microbiota intestinal. El problema aparece cuando son excesivos, frecuentes, dolorosos, tienen mal olor o se acompañan de hinchazón, estreñimiento, diarrea, reflujo o fatiga.
La microbiota intestinal es un ecosistema formado por bacterias, hongos y otros microorganismos que viven principalmente en el intestino. Su función va mucho más allá de la digestión: participa en la inmunidad, el metabolismo, el estado de ánimo y la comunicación entre intestino y cerebro a través del eje intestino-cerebro y el nervio vago.
El nervio vago actúa como un puente entre el sistema digestivo y el sistema nervioso. Cuando funciona bien, favorece la digestión, la motilidad intestinal, el equilibrio de la microbiota y una mejor respuesta al estrés. Cuando está alterado, pueden aparecer gases, hinchazón, digestiones lentas, reflujo o cambios en el tránsito intestinal.
Los gases pueden originarse en distintas zonas. En el estómago, suelen estar relacionados con el aire que tragamos al comer rápido, hablar mientras comemos, beber con gas, masticar chicle o comer con ansiedad. En el intestino delgado, el exceso de gases puede indicar que el sistema de limpieza digestiva, conocido como Movimiento Migratorio Complejo, no está funcionando correctamente. En el colon, los gases proceden sobre todo de la fermentación bacteriana.
No todos los gases son iguales. Algunos, como el hidrógeno, el metano o el ácido sulfhídrico, pueden aportar información sobre el tipo de desequilibrio intestinal. Por ejemplo, el metano suele asociarse a estreñimiento, mientras que el ácido sulfhídrico puede relacionarse con gases de olor intenso y heces más pastosas.
Alimentos como legumbres, crucíferas, exceso de fibra, frutas ricas en fructosa o lácteos pueden producir más gases en algunas personas. Esto no significa que sean malos, sino que la tolerancia depende del estado de la microbiota y de la salud digestiva individual.
Consejo técnico de Liliana Chaves: “Los gases no son el enemigo. Son una señal. La clave está en interpretar qué tipo de gas, dónde se produce y qué nos está diciendo la microbiota.”
Cuidar la forma de comer, masticar mejor, reducir el estrés, mejorar el descanso, evitar ultraprocesados y trabajar la microbiota con una estrategia personalizada puede ayudar a recuperar el equilibrio digestivo.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener gases todos los días?
Sí, hasta cierto punto. Lo importante es observar si son excesivos, dolorosos, malolientes o si aparecen junto a otros síntomas digestivos o generales.
¿Qué relación tienen los gases con la microbiota intestinal?
Los gases son una consecuencia de la actividad bacteriana. Su cantidad, olor y forma de aparición pueden orientar sobre el equilibrio o desequilibrio de la microbiota.
¿El estrés puede aumentar los gases?
Sí. El estrés puede afectar al nervio vago, la motilidad digestiva y la microbiota, favoreciendo hinchazón, digestiones lentas y mayor sensibilidad intestinal.
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