Cómo elegir alimentos naturales, cuidar la forma de cocinar y escuchar mejor las necesidades reales del cuerpo
Una alimentación saludable empieza por una decisión sencilla: evitar aquello que perjudica y elegir, siempre que sea posible, alimentos naturales, de calidad y poco procesados. No se trata de complicar la comida ni de vivir contando cada bocado, sino de recuperar una relación más consciente con lo que compramos, cocinamos y comemos.
En este enfoque, conviene reducir o evitar los productos comestibles procesados, los alimentos refinados, como azúcares, cereales, aceites o sal refinada, las grasas trans, las grasas sometidas a altas temperaturas, las bebidas alcohólicas, especialmente las destiladas, y el exceso de estimulantes como el café. También es recomendable prestar atención a la presencia de pesticidas, aditivos sintéticos y transgénicos en la alimentación diaria.
Una alternativa habitual al azúcar refinado puede ser el uso de miel, stevia o azúcar de coco. La clave no está solo en sustituir un ingrediente por otro, sino en hacerlo desde una alimentación más consciente y equilibrada.
Nutrientes esenciales en una dieta saludable
El cuerpo necesita nutrientes de calidad para funcionar correctamente. Entre ellos destacan los ácidos grasos omega 3, presentes en semillas y frutos secos como el lino, la chía o las nueces, así como en algunos aceites y en pescado azul de calidad.
También son importantes las vitaminas y minerales, que encontramos principalmente en frutas y verduras, y los aminoácidos esenciales, presentes en alimentos como cereales, legumbres y frutos secos.
Una alimentación saludable no depende de un único alimento milagroso. Depende de la suma de muchas elecciones pequeñas, repetidas a lo largo del tiempo. Ahí está la gracia: la salud no suele entrar por la puerta con fuegos artificiales, sino con una cesta de la compra mejor pensada.
Elegir alimentos naturales, locales y de temporada
Siempre que sea posible, es recomendable elegir alimentos naturales, lo menos procesados posible, de calidad, de temporada y locales. Esta forma de alimentarse permite priorizar productos más cercanos a su estado original y más coherentes con las necesidades del cuerpo.
Entre los alimentos recomendados se encuentran las hortalizas, frutas, tubérculos, semillas, frutos secos, cereales integrales, legumbres y lácteos fermentados como yogur o queso. En el caso de los lácteos, se puede priorizar que sean de cabra u oveja y, si es posible, de origen ecológico.
También pueden formar parte de una alimentación saludable el pescado ecológico o salvaje, los huevos y la carne, estos dos últimos con moderación, priorizando que procedan de animales de pasto y de origen ecológico.
La importancia de variar durante la semana
La variedad es una de las bases de una buena nutrición. Variar los alimentos a lo largo de la semana ayuda a que la alimentación sea más completa y equilibrada.
El resultado de nuestra nutrición es la suma de todos los pequeños momentos que la conforman. Por eso, más que buscar una alimentación perfecta, conviene construir una alimentación constante, consciente y flexible.
Comer con hambre, beber con sed
Una recomendación sencilla, pero profunda, es comer cuando se tiene hambre y beber cuando se tiene sed. Cuando cuidamos lo que damos a nuestro cuerpo, también dejamos espacio para que pueda expresar sus necesidades desde su propia inteligencia somática.
Escuchar al cuerpo forma parte de una alimentación consciente. No se trata solo de qué comemos, sino también de cómo nos relacionamos con la comida.
Consejo de Liliana Chaves, Licenciada en Medicina, Dietista, Experta en Medicina Natural y PNIE: “La alimentación consciente empieza antes de sentarse a la mesa: en lo que compras, en cómo cocinas y en la atención con la que comes.”
Alimentación consciente: comprar, cocinar y comer mejor
La alimentación consciente nos invita a hacernos tres preguntas básicas: qué compro, cómo cocino y cómo como.
Masticar bien es una parte esencial del proceso. Comer despacio, prestar atención y disfrutar del alimento ayuda a transformar la comida en un acto más presente y conectado.
Y si aparece un capricho, también puede vivirse de forma consciente. La clave está en disfrutarlo sin automatismos, sin culpa y con presencia.
Mejores formas de cocinado
Las formas de cocinado más recomendables son aquellas que respetan mejor el alimento y evitan someterlo a temperaturas excesivas. Entre ellas destacan el consumo en crudo, el escaldado, el hervido, la cocción al vapor, el salteado, el wok, el horno y la plancha, siempre de forma ligera y sin quemar los alimentos.
Para cocinar, se recomienda utilizar aceite de oliva virgen de primera presión en frío. En cambio, conviene evitar las frituras y el aceite reutilizado.
Alimentos crudos en la alimentación diaria
Las frutas y hortalizas frescas contienen vitaminas, minerales, antioxidantes, fitonutrientes y otros componentes de interés nutricional. Por eso, deben formar parte de la alimentación diaria.
Además, los alimentos crudos aportan frescura, variedad y vitalidad a la dieta. Incluir frutas y hortalizas cada día es una forma sencilla de cuidar la alimentación desde lo más básico: alimentos reales, frescos y reconocibles.
Preguntas frecuentes sobre alimentación saludable
¿Qué alimentos conviene evitar en una alimentación saludable?
Conviene evitar o reducir los productos comestibles procesados, los alimentos refinados, las grasas trans, las grasas sometidas a altas temperaturas, las bebidas alcohólicas, especialmente las destiladas, el exceso de estimulantes como el café, los pesticidas, los aditivos sintéticos y los transgénicos.
¿Qué alimentos debería priorizar en mi día a día?
Es recomendable priorizar alimentos naturales, de calidad, de temporada, locales y lo menos procesados posible. Entre ellos: hortalizas, frutas, tubérculos, semillas, frutos secos, cereales integrales, legumbres, lácteos fermentados, pescado de calidad, huevos y carne con moderación.
¿Cuál es la mejor forma de cocinar los alimentos?
Las mejores formas de cocinado son crudo, escaldado, hervido, vapor, salteado, wok, horno y plancha ligera. Es importante evitar quemar los alimentos, reducir las frituras y no reutilizar el aceite.
¿Por qué es importante comer de forma consciente?
Porque no solo importa lo que comemos, sino también cómo lo compramos, cómo lo cocinamos y cómo lo comemos. Masticar bien, escuchar el hambre y la sed, y comer con atención ayuda a construir una relación más equilibrada con la alimentación.
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