El sistema digestivo es una estructura compleja que comienza en la boca y termina en el ano. A lo largo de este recorrido intervienen distintos órganos, secreciones, enzimas y microorganismos que trabajan de forma coordinada para transformar los alimentos y permitir que el organismo absorba sus nutrientes.
Podemos imaginar las enzimas digestivas como pequeñas “tijeras” que van descomponiendo los alimentos en partículas cada vez más pequeñas. Además, en el aparato digestivo vive una gran comunidad de microorganismos conocida como microbiota intestinal, que participa en diferentes funciones relacionadas con la digestión y el equilibrio del organismo.
La digestión comienza en la boca
Aunque solemos pensar que la digestión empieza en el estómago, en realidad comienza desde el primer bocado.
La saliva presenta un pH cercano a la neutralidad, aproximadamente entre 6,5 y 7,5, y contiene diferentes enzimas y sustancias con funciones digestivas y protectoras.
Una de las más importantes es la amilasa salivar o ptialina, que empieza a actuar sobre el almidón presente en alimentos como pan, arroz, patatas o cereales.
¿Por qué es importante masticar bien?
Masticar correctamente no solo reduce el tamaño de los alimentos. También permite mezclarlos mejor con la saliva y facilita el trabajo de las siguientes fases de la digestión.
Cuanto más pequeños sean los fragmentos, mayor será la superficie sobre la que podrán actuar posteriormente los jugos digestivos.
Comer despacio, masticar bien e insalivar los alimentos puede ser, por tanto, un hábito sencillo pero importante.
El estómago y su ambiente ácido
Después de atravesar el esófago, el alimento llega al estómago.
Aquí encontramos un medio mucho más ácido, con un pH que puede situarse aproximadamente entre 1 y 3 gracias, entre otros componentes, al ácido clorhídrico.
Esta acidez tiene varias funciones. Ayuda a activar determinadas enzimas digestivas, participa en la descomposición de los alimentos y constituye una barrera frente a muchos microorganismos que pueden entrar en nuestro organismo a través de la comida.
En el estómago también comienza de forma importante la digestión de las proteínas.
Una de las enzimas protagonistas es la pepsina, que ayuda a dividir las proteínas en fragmentos más pequeños llamados péptidos.
¿Qué es la hipoclorhidria?
Las células parietales del estómago son las encargadas de producir ácido clorhídrico y factor intrínseco, una sustancia necesaria para la correcta absorción de la vitamina B12.
Cuando existe una producción insuficiente de ácido gástrico hablamos de hipoclorhidria.
Algunas personas pueden presentar síntomas como digestiones pesadas, hinchazón, eructos, molestias después de las comidas o sensación de reflujo. Sin embargo, estos síntomas pueden aparecer por muchas causas diferentes y no permiten diagnosticar por sí solos una falta de ácido en el estómago.
Por eso, ante molestias persistentes, siempre es importante valorar cada caso de forma individual.
La importancia de una buena función gástrica
Una correcta función del estómago favorece la digestión de las proteínas, la acción de diferentes enzimas y el aprovechamiento adecuado de los nutrientes.
Además, determinadas alteraciones gástricas pueden influir en la absorción de nutrientes como la vitamina B12.
Por eso, cuando hablamos de alimentación y salud digestiva, no basta con pensar únicamente en lo que comemos.
También importa cómo lo digerimos y cómo nuestro organismo es capaz de aprovecharlo.
En definitiva, cuidar nuestros hábitos digestivos empieza por algo tan sencillo como comer con calma, masticar bien y prestar atención a las señales que nos envía nuestro cuerpo.
Liliana Chaves
Licenciada en Medicina
Dietista y experta en Medicina Natural y PNIE
Sigue nuestra actividad en Instagram.
Producto propio Olistik
Método Olistik
Suplementación
Cosmética natural Dulkamara